Columnistas | 19-01-2012 | José Godoy
Diario 16.- Como anticipamos la semana pasada, hoy veremos algunas proyecciones de las elecciones internas en el Partido Republicano. Hasta el momento se han celebrado el caucus en Iowa y las primarias en New Hampshire, en las que el vencedor ha sido el exgobernador de Massachussets, Mitt Romney.
De ganar este sábado las primarias de Carolina del Sur, resulta bastante probable que Romney sea el candidato presidencial republicano. El estado antes mencionado es uno de los más conservadores del país y, según los sondeos de opinión, Romney aparece como el único que podría ganarle a Obama.
En estos años, los republicanos se han ido aun más a la derecha. En términos económicos, apuestan por no aumentar los impuestos, sobre todo a los sectores más ricos del país, a quienes muchos perciben como corresponsables de la crisis económica. Mientras que en lo que se refiere a términos de la vida privada de las personas, buena parte de la base del voto republicano, representado en el Tea Party, apuesta, entre otras banderas, por la negación del cambio climático, un retroceso en el reconocimiento del matrimonio homosexual, la discusión de la teoría de la evolución de Darwin y el fundamentalismo religioso.
Si bien el Tea Party fue efectivo para que, en varios momentos, los republicanos pusieran a salto de mata a Obama, ha dejado al partido bastante cerca de los extremismos. Y ello resulta complicado en un país donde gana quien se ubica al centro. Peor aún, Romney ha tomado banderas radicales en las que antes no creía (sobre todo en el tema de la salud) y dentro de su partido ha sido criticado por inconsecuente.
Dos temas complican a Romney. El primero es la religión. El exgobernador es mormón, creencia respetable, pero con la que solo 3 de cada 10 norteamericanos se siente cómodo. El segundo está en la trayectoria de negocios del candidato, quien ha reconocido que su firma de inversiones Bain Capital tuvo efectos desastrosos para varios negocios y que paga menos impuestos que el común de la gente.
A ello se suma lo indicado por el analista Andrés Oppenheimer: el voto hispano le será difícil de conseguir a Romney, debido a sus posturas antimigratorias. Dado que es la primera minoría, este voto es clave. Y ello le permite concluir a Oppenheimer, que, salvo que la economía empeore, Obama ganaría. Veremos la siguiente semana si esta afirmación es correcta.
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