jueves, 8 de marzo de 2012
28 Aniversario de la desaparición física de Horacio Zeballos Gamez
Foto: Artelista.com
Nació en Carumas, en el departamento de Moquegua, el 20 de Mayo de 1943, sus estudios primarios y secundarios los realizó en el colegio La Libertad. Desde muy niño demostró anhelo solidario y fraterno, también emitió sus voces de protesta ante injusticias cometidas por algún profesor o auxiliar, lo cual hizo que sus compañeros lo quisieran y lo apreciaran.
Cuando Horacio terminó la secundaria había tomado la decisión terminante de ser maestro ¿por qué? “porque quiero educar a mi pueblo”.
Con ése propósito se trasladó a Arequipa donde inicia sus estudios docentes en la ex Escuela Normal San Juan Bautista de Lasalle, paralelamente es alumno de la facultad de derecho de la Universidad Nacional de San Agustín llegando a ser dirigente de su centro federado.
Cuatro años después vuelve a Carumas, orgulloso, convertido en maestro primario .En Julio de 1972, después de una gran movilización el magisterio nacional se reúne en el Cusco en el Congreso de Unificación fundando el Sindicato Único de Trabajadores en la Educación del Perú (SUTEP), donde Horacio es elegido su Primer Secretario General después de un disputado proceso eleccionario. Junto a su Comité Ejecutivo Nacional fortaleció la organización sindical, aseguró su crecimiento y dió los primeros pasos para su consolidación.
Horacio, como dirigente sindical, sufre persecución y prolongada prisión, en octubre del 73 junto con muchos dirigentes sutepistas es apresado en la colonia penal del SEPA por aproximadamente ocho meses, liberado el 13 de junio de 1974 después de grandes jornadas de lucha del magisterio y pueblo peruano. Al salir en libertad declara ..."la libertad que hoy me otorgan es la libertad para seguir luchando".
En el Congreso de Puno realizado en 1978, el SUTEP elige nuevamente a Horacio Zeballos Gámez su Secretario General, acordándose una Huelga para el mes de mayo que duró 81 días, el año siguiente la Asamblea Nacional de Delegados, acuerda reiniciar la Huelga el 4 de junio de 1979, la lucha del magisterio que duró 118 días fue apoyada por todo el pueblo peruano, Horacio igualmente fue apresado y por su estado de salud estuvo confinado en el hospital de policía.
No solo se queda como dirigente gremial, Horacio va mas allá, como militante del partido Comunista del Perú (Patria Roja) integra la Unión de Izquierda Revolucionaria (UNIR), del cual es candidato a la Presidencia de la República en las elecciones de 1980, saliendo electo como Diputado por Arequipa.
A Horacio lo recordamos como un joven robusto de 80 kilos y estatura de 1.70 mts. alegre, bromista, audaz, de elegante vestir y con una firme personalidad. Casado con Amanda Patrón Valdivia, formó una familia de la que nacieron Horacio, Luz Marina, Fernando, Inés y Mónica Sutita (en honor al SUTEP). Tenía un trato amable y cariñoso, sus hijos eran las "niñas de sus ojos".
Muere el 07 de marzo de 1984 a la edad de 41 años; de Horacio se puede decir que fue guerrero toda su vida.
Hace ya 28 años de su muerte y 70 años de su nacimiento. Horacio estará siempre entre los maestros y todo el pueblo principalmente el Arequipeño. En su tumba en el cementerio La Apacheta está un bello mausoleo que perenniza su memoria, construido en 1990, con la colaboración de todos los que lo quieren y recuerdan.
La historia registra que los hombres de masa, han sido acompañados por multitudes a su última morada, así fue con José Carlos Mariátegui, Emiliano Huamantica y con Horacio Zeballos Gámez, el hijo del pueblo y último guerrero del siglo XX, el líder indiscutible de los maestros, los trabajadores y población.
Fuente:http://www.generaccion.com/noticia/144941/28-aniversario-desaparicion-fisica-horacio-zeballos-gamez
HORACIO: POETA MAESTRO
“El intelectual revolucionario, por la naturaleza transformadora de su pensamiento y por su acción sobre la realidad inmediata, encarna un peligro para todas las formas de vida que le rozan y que él trata de derogar y de sustituir por otras nuevas, más justas y perfectas”.
César Vallejo, El arte y la revolución.
Conocer a Horacio en la década del 70 nos comprometió en la lucha por una sociedad más justa y más humana. Su accionar revolucionario y consecuente sirvió de ejemplo para definir nuestro destino en el duro batallar por el socialismo; porque Horacio, ser humano con virtudes y debilidades, fue realmente un líder; que actualmente necesitamos para enfrentar con firmeza y convicción a la derecha cavernaria y su perverso modelo económico neoliberal.
Horacio fue un intelectual revolucionario que luchó por el pan y la belleza. Como líder social se preocupó por la organización de nuestro pueblo y del magisterio nacional; y como un aeda del Misti cultivó la poesía desde el campo y la ciudad. A pesar del terrible embate de la dictadura militar, jamás dejó de soñar despierto por un nuevo orden social y nunca fue vencido por el desencanto o la tristeza; se dio el lujo de escribir en el mismo vientre letal del gorilismo sus famosos versos “Alegrías de la prisión”; título metafórico que ratifica el carácter mordaz y satírico que caracterizó a nuestro inolvidable camarada Amaru frente a la represión del enemigo de clase.
Hace 28 años navegó a la eternidad, pero su ideario y ejemplo persiste; es la llama que inflama de rojo nuestro existir; cuyo verso ejemplar y certero orientó la lucha magisterial junto al pueblo:
“Maestro,
en tu libro de lucha
he aprendido
que no traicionar es un mandamiento”. (1)
Asimismo, fue solidario y generoso con los intelectuales comprometidos en la búsqueda incansable de la justicia social; tal como lo demuestra en la misiva remitida al maestro Mario Florián, gran poeta de la digna Cajamarca, que hoy enfrenta a los nuevos conquistadores y felipillos que rinden pleitesía al vil metal antes que a la vida. Horacio señala sobre el haravico de Contumazá:
“…Quienes nos empeñamos en el despertar violento de nuestro pueblo por el irrenunciable camino del socialismo, conocemos el bagaje político – revolucionario de Florián, en razón del cual, él, no sólo es un poeta y maestro sino un poeta maestro. Esa dimensión intelectual y revolucionaria suya, que es la dimensión intelectual y revolucionaria de los maestros y del pueblo peruano, es, paradójicamente más conocida y apreciada fuera del Perú que dentro de él… Florián como se sabe, es un hombre sencillo, pero, a pesar de ello, es el mejor poeta que he conocido, junto a las figuras de Carlos Oquendo de Amat, César Vallejo y Javier Heraud…” (2)
Queda pues demostrado que el camino recorrido no ha sido fácil, pero el sacrificio de poetas maestros como Horacio Zeballos y Mario Florián nos ha brindado ejemplar compromiso por la emancipación de la clase trabajadora y la lucha por la gran transformación social.
Notas:
(1) En: Antología poética. Sergio Rodríguez. Lima: Ediciones Biblos. s/f. Pág. 156.
(2) De la Carta de Solidaridad, intitulada “Mario Florián: maestro de la lucha revolucionaria”, de Horacio Zeballos Gámez, Secretario General del Sutep y Presidente del Comité Nacional de Lucha, fechada el 30 de agosto de 1979 en la prisión (Hospital de Policía), y leída en el acto de homenaje a Florián por los poetas y escritores del Frente de Trabajadores de la Literatura el 31 del mismo mes.
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